Startphones disponibles
Nuestros teléfonos recomendados para menores de 16 años:
Light Phone II – el rebelde
Empresa con sede en Nueva York, fundada por un artista y un diseñador de productos.
- Sin cámara
- Sin acceso a navegar por internet
- Sin capacidad para instalar apps
- Sin correo electrónico
- Permite llamadas, mensajes de texto y reproducir música
- Incluye calendario, temporizador, alarma, mapas, contactos y notas/notas de voz
- Compatible con dictado por voz (voz a texto)
⚠️ Funciones que descalifican:
- Recibe llamadas/SMS de cualquier número (el estándar recomienda recibir solo de contactos autorizados)
- Puede enviar/recibir mensajes grupales
- Puede compartir su conexión Wi-Fi como punto de acceso (esto no forma parte del concepto Startphone)
Los fundadores de Light Phone, Kaiwei y Joe, se niegan a perder la vida en el scroll infinito de las redes sociales -y quieren que tú tampoco lo hagas. El Light Phone 2 es su versión recomendada para niños. El Light Phone 3 está pensado para padres que quieren estar más presentes con sus familias.
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The Phone+ – solo llamadas y SMS
Empresa con sede en París, fundada por una madre y su hijo.
- Sin cámara
- Sin acceso a navegar por internet
- Sin capacidad para instalar apps
- Sin acceso a correo electrónico
- Sin chats grupales
- Permite llamadas y SMS
⚠️ Funciones que descalifican:
- Recibe llamadas/SMS de cualquier número (el estándar recomienda solo de contactos autorizados)
Desde Francia, The Phone fue creado por Maïlys y su hijo Viktor para ofrecer a los niños una forma segura de comunicarse sin distracciones. El modelo actual funciona con red 3G, por lo que se recomienda verificar la disponibilidad en tu zona antes de comprarlo. Una nueva versión con conectividad 4G se lanzará en la segunda mitad de 2025 en Francia.
Gabb Watch 3e – el reloj
- Sin cámara
- Sin acceso a navegar por internet
- Sin capacidad para instalar apps
- Sin acceso a correo electrónico
- Permite llamadas y SMS solo con los contactos aprobados por los padres
- Ofrece rastreo de ubicación por GPS, alertas SOS y Zonas Seguras
Nota adicional:
- Pantalla con imágenes (no es una función recomendada por el Estándar Startphone normalmente, pero como las imágenes se añaden a través de la app para padres de Gabb y no por el niño, no lo consideramos un factor de riesgo)


Nokia 105 4G – el clásico básico
- Sin cámara
- Sin acceso a navegar por internet
- Sin capacidad para instalar apps
- Sin acceso a correo electrónico
- Permite llamadas, SMS y tiene radio FM inalámbrica
⚠️ Funciones que descalifican:
- Recibe llamadas/SMS de cualquier número (el estándar recomienda solo de contactos autorizados)
- Puede enviar mensajes grupales (el estándar recomienda solo mensajes uno a uno)
- Incluye juegos preinstalados (Snake)
El Estándar Startphone
Siguiendo principios de salud pública, hemos utilizado el método de menor daño para definir lo que un Startphone debe excluir -dando prioridad a las funciones que minimizan los riesgos para la seguridad, la privacidad, el bienestar y el desarrollo del niño.
El estándar Startphone parte del entendimiento de que: los niños no nacen preparados para un internet que ha sido diseñado para adultos y necesitan protección hasta que lo estén. Así como establecemos límites de edad para películas, alcohol, tatuajes y tabaco, creemos que la salud física, mental y emocional de los niños debe ser lo primero al decidir qué tecnologías son seguras para ellos.
El método de menor daño
El método de menor daño es un enfoque para la toma de decisiones que prioriza la minimización del daño potencial, especialmente al diseñar herramientas para grupos vulnerables como los niños. Usado desde hace tiempo en campos como la medicina y la educación, hoy ofrece una perspectiva valiosa para evaluar el acceso de los niños a la tecnología digital.
Al diseñar un teléfono para niños, este método implica elegir funciones que representen el menor riesgo posible para su seguridad, privacidad, bienestar y desarrollo.
Cómo aplicarlo:
Comienza con el bienestar del niño como objetivo principal.
Parte del supuesto de que la seguridad física, mental, emocional y digital de tu hijo es más importante que el entretenimiento, la moda o incluso la conveniencia.
Pregúntate:
¿Cuál es el peor daño que podría hacer esta función?
Y, ¿cómo podemos reducir o eliminar el riesgo de que eso suceda?
Al usar esta perspectiva, no solo les damos teléfonos a los niños -les damos herramientas que son más seguras e intencionadas y que crecen con ellos.
La próxima generación de early adopters
Ser un early adopter (uno de los primeros en adoptar una nueva tecnología) suele ser una ventaja -excepto cuando se trata de poner smartphones en manos de niños.
Como firmes creyentes en la tecnología, nos alienta ver que la próxima generación de early adopters está orientando la demanda en una dirección más positiva -una que prioriza la seguridad, el desarrollo saludable y tecnologías que realmente apoyan a los niños.
Proteger la libertad de expresión en el mundo adulto debe ir de la mano con proteger a la infancia mediante un diseño de hardware consciente de sus necesidades.
La próxima generación de niños conectados no solo será experta en tecnología -también será más feliz y saludable y estará más segura. Porque los adultos que diseñen su mundo digital por fin estarán poniéndolos en primer lugar.

¿Preparados para el mañana?
La inteligencia artificial moldeará la próxima generación de herramientas de comunicación de formas que aún no podemos prever. Esto nos da una oportunidad única para pensar con antelación -para explorar, investigar y definir qué funciones deben realmente hacer parte de un dispositivo startphone diseñado para la infancia.
¿Qué capacidades debería tener? ¿Podemos fomentar el desarrollo de aplicaciones “certificadas Startphone” que realmente respondan a las necesidades de los niños -como herramientas de ahorro y pago sin gamificación, identificaciones digitales o apoyo para condiciones como la diabetes?
Al iniciar estas conversaciones ahora, podemos ayudar a guiar la innovación hacia teléfonos que realmente sirvan a los niños -sin comprometer su seguridad.
“Los padres deberían retrasar el acceso constante a internet de los niños dándoles únicamente teléfonos básicos… Dejemos que pasen por el período más vulnerable del desarrollo cerebral antes de conectarlos a una avalancha de comparación social e influencers seleccionados por algoritmos.”
Jonathan Haidt
Profesor, psicólogo social y autor
La trampa del smartphone
El uso generalizado de smartphones entre niños y niñas puede dar una falsa sensación de seguridad. Pero que algo esté en todas partes no significa que sea beneficioso -ni siquiera inocuo. En realidad, estamos viviendo un experimento de gran escala y poco comprendido. Los smartphones que muchos niños llevan en el bolsillo no son solo herramientas; son puertas de entrada a entornos que nunca fueron diseñados pensando en la infancia.
Los efectos a largo plazo de este cambio apenas comienzan a revelarse. Cada vez más estudios vinculan el uso temprano y prolongado del smartphone con niveles crecientes de ansiedad, depresión, alteraciones del sueño y dificultades de atención en niños y jóvenes. No se trata de hallazgos aislados. Son patrones consistentes que aparecen en distintos países y culturas. Las redes sociales -en especial las plataformas basadas en imágenes- desempeñan un papel importante: fomentan el uso compulsivo, distorsionan la imagen corporal y aumentan el sentimiento de aislamiento, especialmente entre las adolescentes.
Los niños también se ven profundamente afectados -muchos se encuentran con regularidad con contenido para adultos a través de la navegación web, mucho antes de estar preparados para procesarlo en términos de desarrollo.
Parte del riesgo proviene del propio diseño. Muchas plataformas están construidas en torno a algoritmos que maximizan la interacción. Funciones como el scroll infinito, las recompensas variables y los feeds personalizados no son neutrales; están diseñadas cuidadosamente para captar la atención y moldear el comportamiento -incluso en adultos. Los niños, cuya capacidad de autorregulación aún está en desarrollo, son especialmente vulnerables.
Existe además un peligro más inmediato. Los smartphones ofrecen acceso abierto -y muchas veces sin supervisión- al internet de los adultos. Organismos como el FBI y Europol han reportado un fuerte aumento en la explotación infantil en línea -gran parte de ella iniciada en plataformas comunes. Los agresores usan estos canales para contactar, generar confianza y, en muchos casos, manipular o coaccionar a menores. También hay redes criminales que utilizan redes sociales y aplicaciones de mensajería para reclutar a niños en actividades ilegales.
Más allá de los riesgos para la salud mental y la seguridad, los smartphones y las redes sociales también están moldeando los valores de una generación. Les enseñan a los niños qué es importante y qué merece atención o admiración -sin ninguna preocupación por su bienestar, identidad o desarrollo a largo plazo.
Esto no significa que la tecnología no tenga lugar en la vida de un niño. Pero sí implica que nosotros -madres, padres, educadores y sociedad- debemos avanzar con mayor cautela. Que algo sea común no significa que sea seguro. La pregunta no es simplemente qué hacen los demás, sino qué es realmente sano y bueno para nuestros hijos y adecuado para su desarrollo.
Un problema de todos
Cuando un niño recibe un smartphone, es completamente natural que quiera compartir, mostrar y hablar de lo que ve. Las imágenes y los videos se difunden rápidamente -incluso entre niños que no tienen teléfono- tan pronto como un amigo tiene acceso.
Lo que puede parecer una decisión personal dentro de una familia, pronto se convierte en una realidad compartida por muchas, especialmente cuando el internet abierto y diseñado para adultos termina en manos de niños curiosos y sin supervisión, que no tienen forma de saber qué les mostrará el siguiente clic.
Por eso necesitamos hablar abiertamente del efecto spillover -y unirnos como madres y padres. Muy pocas familias tienen el conocimiento técnico completo para configurar adecuadamente los controles parentales. Y seamos honestos: la mayoría de los niños encuentra la manera de saltarse esos controles. Ya es hora de dejar de tratar los controles parentales como si fueran una verdadera protección.
Ya sea que hayas decidido darle un smartphone a tu hijo o que estés evitando completamente las pantallas táctiles, todos compartimos una misma preocupación: el bienestar de nuestros hijos. Ese es nuestro punto de partida. Y juntos, podemos lograr un cambio real.


Proteger la infancia sin afectar los vínculos sociales
Durante la adolescencia, la conexión social es fundamental. Las investigaciones muestran que cuando aproximadamente el 30 % de un grupo adopta un comportamiento, éste comienza a ser percibido como algo normal. Eso significa que si tan solo el 30 % de los compañeros elige startphones en lugar de smartphones, tu hijo/a tiene muchas menos probabilidades de sentirse excluido -mientras sigue protegido de los riesgos del acceso total a un smartphone.
Puedes actuar hoy mismo hablando con otros padres y compartiendo este sitio web.
Qué puedes hacer hoy
Cuando tu hijo esté listo para tener un teléfono, elige un startphone.
Habla con otros padres sobre lo que implicaría elegir o cambiar a un Startphone para sus hijos. Apunta a que al menos el 30 % de la clase participe -esto reduce el riesgo de que los niños se sientan socialmente excluidos o pierdan su sentido de pertenencia.
Anima a la escuela de tu hijo a crear una política digital clara que todos los estudiantes y familias firmen al comenzar. La política podría, por ejemplo, establecer una edad mínima para comprar un smartphone, o permitir solo dispositivos sin cámara en la escuela -como forma de proteger a niños con identidades sensibles o protegidas.
Firma -y anima a otros padres a firmar- el pacto por una infancia sin smartphones (Smartphone-Free Childhood): para retrasar el acceso a redes sociales hasta los 16 años y a smartphones hasta al menos los 14.

